La duda casi nunca es cuánto dinero necesitas. Es por qué cada fuente que abres te da un número distinto: una ficha oficial habla de «cien días de salario mínimo», el consulado que te tocó publica una cifra en dólares, y un foro de extranjeros dice otra cosa completamente distinta. Ese desorden no es error de nadie, y tampoco significa que alguien esté desactualizado: son trámites diferentes, con monedas diferentes y en momentos diferentes del proceso. En 15 años asesorando a extranjeros hemos visto cientos de expedientes de estudiantes atorarse justo ahí, en la confusión de fuentes, no en la falta de dinero.
Aquí están las dos vías de acreditación con su cifra exacta en pesos según la UMA 2026, qué documento sirve para cada una, y qué cambia si eres becario, si tienes menos de 25 años o si traes familia contigo.
Estas son las vías que reconoce la autoridad para acreditar solvencia económica, con la operación completa a la vista:
| Vía de acreditación | Fórmula legal | Monto en MXN 2026 | Periodo a comprobar |
|---|---|---|---|
| Ingreso mensual | 100 días de UMA | $11,731.00 mensuales libres de gravámenes | Últimos 3 meses |
| Saldo bancario o inversiones | 1,000 días de UMA | $117,310.00 de saldo promedio mensual | Últimos 3 meses |
| Carta de beca | No aplica monto | La carta acredita el apoyo | Vigencia del apoyo |
| Beca del gobierno mexicano | Exento | No se acredita solvencia | No aplica |
Qué cuenta como solvencia económica para el INM (y qué no)
Llegas pensando que «solvencia» significa tener dinero. Lo que la autoridad revisa es algo distinto: no tu patrimonio total, sino tu capacidad demostrable de sostener tus gastos mientras estudias, documentada en un periodo específico. Esa diferencia de idea es la que rechaza expedientes de gente que sí tenía el dinero. El estudiante que vendió un auto y depositó $200,000 la semana antes de la cita tiene más dinero que el umbral, y aun así no acredita, porque lo que se revisa es el promedio de tres meses, no la foto del día.

La autoridad tampoco está midiendo si puedes pagar la matrícula de tu programa: eso lo acredita tu carta de aceptación de una institución del Sistema Educativo Nacional, y es un requisito aparte. La solvencia económica que revisa el Instituto Nacional de Migración (INM) es uno de los requisitos dentro de el trámite completo de la visa de estudiante, y suele ser el que más tiempo consume de todos.
Las dos vías que reconoce la autoridad
Son dos caminos paralelos, y basta con uno. La vía de ingreso mensual te sirve si tienes un empleo, una pensión o una beca que te deposita mes con mes: lo que se revisa es que ese flujo, libre de gravámenes, se haya sostenido los últimos tres meses, y se prueba con un comprobante de ingresos o una constancia de pensión. La vía de saldo promedio mensual te sirve si no tienes ingreso recurrente pero sí un colchón en cuentas o inversiones: lo que se revisa ahí es que el promedio del periodo esté por encima del umbral.
Así lo redacta la ficha oficial de la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre la visa de residente temporal estudiante, que separa ambos supuestos con requisitos documentales propios. Conviene elegir la vía por la que tu documentación sea más limpia, no por la que te parezca más impresionante: un asalariado con tres recibos de nómina consecutivos tiene un expediente más simple que ese mismo asalariado tratando de explicar movimientos de una cuenta con transferencias entrantes de origen variado.
Por qué el requisito se escribe en «días» y no en pesos
La ficha oficial data de 2015 y todavía usa la fórmula histórica «cien días de salario mínimo general vigente en el Distrito Federal». No es un descuido de redacción: escribir el requisito como un múltiplo de una unidad indexada, en lugar de una cifra fija, es lo que le permite a la norma actualizarse sola cada año sin necesidad de reformar el texto. Hoy esa referencia se traduce a la Unidad de Medida y Actualización (UMA), que el INEGI recalcula cada año y que entra en vigor el 1 de febrero.
La consecuencia operativa para ti es directa: el requisito legal es el mismo de siempre, pero el monto en pesos que tienes que demostrar sube cada febrero. Por eso una cifra copiada de un blog de hace dos años ya no alcanza, aunque el artículo esté correctamente escrito para su año.
Lo que no cuenta como solvencia
No cuenta el valor de un inmueble, ni un auto, ni un negocio en tu país de origen: son patrimonio, no capacidad de gasto documentada en un periodo. No cuenta un depósito reciente que infle el saldo del último mes, porque el cálculo es de promedio. Y no cuenta el ingreso bruto de tu recibo de nómina: la ficha pide ingresos libres de gravámenes, que es el neto después de impuestos y descuentos. Ese último punto es de los que más ajustan cuentas de última hora, porque hay solicitantes que están arriba del umbral en bruto y abajo en neto por unos cuantos cientos de pesos.
Cuánto es exactamente en pesos con la UMA 2026
Todas las fichas dicen «cien días» y «mil días». Ninguna hace la multiplicación, y ahí es donde el lector se queda a medio camino: tienes la fórmula, pero no el número que va a ir impreso en tu expediente. Vamos a resolverla, y de paso vas a quedarte con la operación para recalcularla tú mismo cuando cambie el valor.

El punto de partida es el valor vigente de la UMA que publica el INEGI: para 2026 es de $117.31 MXN diarios, vigente desde el 1 de febrero de 2026. El mismo valor aparece confirmado en la documentación del propio INM, así que la cifra base no está en discusión entre las dos autoridades que la fijan y la aplican.

La cifra por ingreso mensual
Cien días de UMA por $117.31 da $11,731.00 MXN mensuales, libres de gravámenes, sostenidos durante los últimos tres meses. Tres meses consecutivos, no tres meses buenos escogidos del último año. La regla del periodo existe porque la autoridad está evaluando un flujo, no un evento: un solo mes alto puede ser un bono, una liquidación o una venta, y ninguna de esas cosas prueba que vas a poder pagarte la renta durante un ciclo escolar completo. Si tu ingreso quedó por debajo del umbral en uno de los tres meses (un mes con menos horas, una comisión que no cayó), la vía del ingreso se te complica y conviene mirar la del ahorro antes de armar el expediente, no después de que te lo regresen.
La cifra por saldo bancario
Mil días de UMA por $117.31 da $117,310.00 MXN de saldo promedio mensual, también sobre los últimos tres meses. Aquí está el malentendido más caro de todo el trámite: saldo promedio no es el saldo del día que imprimes el estado de cuenta. Es el promedio que el propio banco calcula sobre el periodo, y viene impreso en el documento.
Alguien que mantuvo $130,000 durante dos meses y lo bajó a $40,000 el tercero puede tener $130,000 el día de la cita y aun así no acreditar, porque su promedio del trimestre quedó corto. La lectura práctica: si vas a mover dinero para llegar al umbral, tienes que moverlo con tres meses de anticipación, no con tres semanas.
Si vas justo en el umbral, no presentes el mínimo exacto. Un promedio de $117,400 contra un requisito de $117,310 no deja margen para nada, y cualquier discrepancia de redondeo o de cálculo del banco te deja abajo. Cuando un expediente se puede armar con holgura, se arma con holgura.
Cómo recalcularla tú mismo el año que viene
La operación es de dos multiplicaciones y las vas a poder repetir cada febrero sin depender de que nadie actualice un artículo: buscas el valor diario de la UMA del año en curso, lo multiplicas por 100 para el umbral de ingreso mensual, y por 1,000 para el de saldo promedio. Nada más. Si además quieres entender cómo esa misma unidad se aplica a los demás trámites migratorios, cómo se calcula la UMA para cualquier trámite migratorio desarrolla la mecánica completa. El patrón que más se repite entre los solicitantes que llegan a consulta es justamente este: confiaron en una cifra de tercera mano en lugar de hacer la multiplicación con la UMA del año en que van a tramitar.
Si después de leer esto prefieres que alguien más arme el expediente, agendar una consulta con el bufete toma menos de lo que te va a tomar reunir tres estados de cuenta. Pero el cálculo lo puedes hacer hoy mismo, y conviene hacerlo antes de cualquier otra cosa.
Los documentos que acreditan cada vía
Con 15 años de expedientes de por medio, el patrón es claro y casi nunca tiene que ver con el monto: lo que atora estos trámites es el documento que llegó tarde, el que tiene la vigencia ya corrida, o el que se emitió en un formato que no muestra el promedio del periodo. El dinero suele estar. El papel que lo prueba, no siempre.

Si acreditas por ingreso
Presentas constancia de empleo, comprobante de pensión o carta de beca, según de dónde venga el flujo, y en todos los casos el documento tiene que reflejar ingresos mensuales libres de gravámenes de los últimos tres meses. «Libre de gravámenes» es el punto que más se malinterpreta: significa neto, lo que efectivamente te queda después de impuestos y descuentos, no el bruto que encabeza el recibo de nómina. Si tu constancia solo declara el bruto, conviene pedir que desglose el neto o acompañarla de los recibos correspondientes, porque un documento que obliga a la autoridad a hacer la resta es un documento que invita a una prevención.
Si acreditas por ahorro
Presentas estados de cuenta bancarios o comprobante de inversiones que muestren el saldo promedio mensual de los últimos tres meses. Aquí hay un criterio del despacho que no viene en ninguna ficha oficial y conviene decirlo como lo que es: ninguna fuente oficial establece si se puede combinar ingreso más ahorro para llegar al umbral cuando ninguno de los dos alcanza por separado. Nuestra recomendación, basada en cómo se comportan estos expedientes, es que una sola vía cubra el 100% del requisito y la otra vaya como respaldo. Un expediente partido a la mitad entre dos vías le pide a la autoridad que haga una interpretación que la norma no le exige hacer, y las interpretaciones que no están escritas tienden a resolverse en contra del solicitante.
La vigencia de los documentos y cuándo pedirlos
Los tres meses son consecutivos e inmediatos anteriores a la solicitud, y esa palabra (inmediatos) es la que genera el error de secuencia más frecuente. El patrón se repite: el estudiante ya tiene la carta de aceptación con fecha fija de inicio de curso, se adelanta a reunir todo con meses de anticipación, y cuando por fin consigue cita, el estado de cuenta que pidió en enero ya no cubre el trimestre inmediato anterior. El orden correcto es al revés de lo que dicta el instinto: primero agendas la cita, después pides los documentos con fecha, y así llegas con un periodo que efectivamente termina junto a tu solicitud. Cómo se presenta todo eso en ventanilla está desarrollado en cómo se presenta la solvencia en la cita consular.
Si tienes menos de 25 años tus padres pueden acreditar por ti
El estudiante de 20 años no tiene $117,310 en el banco ni gana $11,731 al mes, y no tiene por qué tenerlos. La norma lo contempla. Lo que casi nadie ve venir es que la puerta se cierra exactamente a los 25 y que no cualquier familiar sirve para abrirla.

Quién califica como garante y quién no
Pueden acreditar solvencia en tu nombre tus padres o quien ejerza la patria potestad o la tutela. Nadie más. Es una de las dudas más repetidas en los foros de extranjeros (si un hermano, un tío o un padrino pueden fungir como garante financiero), y el texto de la ficha sobre quién puede acreditar la solvencia no deja margen: solo el vínculo de patria potestad o tutela habilita esa vía. Un tío con dinero disponible y toda la voluntad del mundo no califica.
La restricción tiene lógica: la patria potestad implica una obligación legal de manutención que la autoridad puede reconocer sin analizar caso por caso, mientras que la generosidad de un familiar más lejano no crea ninguna obligación exigible. Cuando el garante sí califica, el monto y el periodo son idénticos a los de cualquier otro solicitante; lo único que cambia es de quién son los documentos.
Qué pasa cuando cumples 25
A partir de ese cumpleaños, el monto tiene que salir de tu propio ingreso, tu propio ahorro o una beca. No hay figura intermedia ni carta de sostenimiento que reabra la vía de los padres. Para el estudiante de posgrado de 27, 30 o 40 años que no llega al umbral por cuenta propia, la salida realista es la beca formal, no un familiar con dinero. Vale la pena revisar tu edad contra la fecha de la solicitud si estás cerca del límite: quien cumple 25 entre la preparación del expediente y la cita cambia de régimen a media carrera, y ese es un caso donde conviene sentarse a revisarlo antes de armar nada.
Con beca del gobierno mexicano no tienes que acreditar solvencia
Hay estudiantes armando estados de cuenta de tres meses que no necesitaban ninguno. Si tu beca viene del gobierno mexicano, la carta sustituye el requisito completo, no lo complementa.

La exención de los becarios de gobierno
Los estudiantes aprobados como becarios del gobierno mexicano no requieren acreditar solvencia económica. Es una exención textual, no una interpretación amable de la norma, y aparece con la misma redacción en las fichas consulares de la SRE y en los Lineamientos publicados en el Diario Oficial de la Federación. El mecanismo detrás es sencillo: si el propio Estado mexicano ya se comprometió a sostener tu manutención durante los estudios, pedirte que además demuestres que puedes sostenerte tú sería revisar dos veces la misma garantía. La consecuencia práctica es que un becario de gobierno se ahorra el trámite más lento de todo el expediente (los tres meses de historial bancario) y puede concentrarse en la carta de aceptación y en el resto de la documentación.
La beca institucional como vía de acreditación
Si tu beca no es de gobierno sino de la propia universidad, no estás exento, pero sí tienes una tercera vía de acreditación: la carta de la institución educativa que acredite la beca funciona como comprobante de solvencia. La carta debe venir de la institución, con el monto del apoyo y su vigencia. Sin esos dos datos no acredita nada, porque la autoridad no puede medir si el apoyo cubre el periodo de estudios.
Y aquí va un criterio nuestro, no una regla escrita: si tu beca es parcial y cubre solo colegiatura o solo una fracción de la manutención, acompáñala del comprobante que cubra el resto. La carta acredita lo que dice cubrir, ni un peso más, y presentar una beca del 40% como si resolviera el requisito completo es pedir una prevención.
Esta vía tiene una ventaja que la de los padres no tiene: la beca no tiene límite de edad. Es la puerta abierta para el estudiante de posgrado que ya pasó los 25 y no llega al umbral por cuenta propia. Y si ya tienes la beca resuelta, los trámites que le toca hacer a un estudiante extranjero al llegar siguen esperándote: la exención de solvencia no exime de nada más.
Qué hacer según tu situación
Aquí se junta todo lo que confunde. La ruta consular y la ruta dentro de México no comparten moneda ni cifra, y el trámite que viene después del de estudiante maneja umbrales veinte veces mayores. Lo primero es saber en cuál de los tres momentos estás parado, porque aplicar la cifra correcta del momento equivocado es exactamente el error que hace que las fuentes parezcan contradecirse.

Si tramitas desde el extranjero
Vas por el consulado de México que te corresponde, y cada sede publica sus propios montos en dólares, su propia lista de documentos y sus propios derechos consulares. El monto en pesos que calculamos arriba con la UMA es la referencia dentro de México, no la que va a usar tu trámite consular.
Ese es el origen del desconcierto: alguien compara la cifra en dólares de una sede consular con la cifra en pesos de una ficha del INM, ve que no coinciden, y concluye que una de las dos está mal. Las dos están bien; son momentos distintos del mismo camino. Un detalle adicional que reportan quienes ya pasaron por ahí: los montos de la ruta consular se mueven con el tipo de cambio del día de tu cita consular, así que calcular justo en el umbral mínimo es exponerte a que una variación de la semana te deje corto. Calcula con margen.
Si ya estás en México
Si entraste con la visa ya estampada en el pasaporte, tienes un reloj corriendo: 30 días naturales desde tu ingreso al territorio nacional para canjearla por la tarjeta de residencia temporal estudiante ante el INM. Naturales, no hábiles: el fin de semana cuenta, y el puente también. El plazo existe porque la visa consular solo autoriza tu internación, no tu estancia prolongada; la tarjeta es el documento que efectivamente acredita tu condición mientras estudias. Ese canje es también el momento en que tu Forma Migratoria Múltiple (FMM) deja de ser el documento que te ampara y pasa a serlo la tarjeta.
Si dejas pasar los 30 días, no pierdes la visa, pero sales del procedimiento ordinario y entras a uno de regularización que cuesta más tiempo y más dinero del que costaba el canje. Márcalo en el calendario el mismo día que cruzas.
Si traes cónyuge o hijos
La familia no viaja gratis en términos documentales. Tienes que acreditar solvencia adicional para su manutención, y el periodo de comprobación es más largo que el tuyo: saldo promedio mensual equivalente a cien días de UMA durante los últimos 12 meses, o ingresos adicionales de cien días de UMA durante los últimos 6 meses. Con la UMA 2026, esos cien días son los mismos $11,731.00, pero sostenidos sobre un año o medio año, no sobre un trimestre: la autoridad quiere ver que puedes cubrir sus gastos de manutención durante un ciclo completo, no solo al inicio.
Y hay un punto que sorprende a casi todos: tus familiares se documentan como Residente Temporal, no como Estudiante. Esa residencia temporal por acompañamiento no hereda tu condición de estancia ni otorga automáticamente autorización para trabajar en actividades remuneradas. Es una tarjeta distinta, con su propio trámite y su propia lógica.
Si vas a terminar tus estudios y quieres quedarte
Ese ya no es este trámite. Es un cambio de condición de estancia, y sus números no se parecen en nada a los que llevas leyendo. Según la ficha de trámite del cambio de condición de estancia ante el INM, el costo oficial va de $1,847.00 a $25,058.00 MXN según el supuesto que acredites, con resolución en 20 días hábiles y vigencia de un año. Ese costo se rige por la Ley Federal de Derechos, cuya tabla el INM actualiza cada ejercicio fiscal, así que conviene confirmar la cuota del año en curso antes de pagar.
Los umbrales de solvencia de ese trámite son de 20,000 días de UMA en saldo promedio o 400 días de UMA en ingreso mensual: más de dos millones de pesos de saldo o cerca de $46,924.00 mensuales de ingreso. Nada que ver con los cien y mil días de la visa de estudiante. Si tu plan es pasar de estudiante a trabajar legalmente en México, conviene que conozcas esas cifras desde ahora y no el último semestre, porque el orden de magnitud cambia la planeación completa. Para dimensionar el contraste, los requisitos de solvencia de la residencia temporal común muestran cómo la misma unidad de medida produce umbrales radicalmente distintos según la condición que solicitas.
Un último criterio del despacho, porque la pregunta llega seguido y no tiene respuesta oficial: si tus comprobantes están en una divisa que no es el peso ni el dólar (euros, libras, reales), no existe guía publicada sobre cómo convertirlos. Lo que recomendamos es presentar el documento original acompañado del equivalente calculado al tipo de cambio de la fecha del estado de cuenta, con la referencia de la fuente del tipo de cambio. Es criterio profesional, no norma citable, y por eso conviene revisarlo caso por caso.
Conviene agendar una consulta si:
- Acreditas con documentos emitidos en más de un país o en divisa distinta al peso y al dólar
- Traes cónyuge o hijos y necesitas armar dos expedientes que se sostengan entre sí
- Cumples 25 años entre la preparación del expediente y la fecha de tu cita
- Tu beca es parcial y no está claro qué porción de la manutención cubre
Puedes hacerlo por tu cuenta si:
- Una sola vía cubre con holgura el 100% del umbral
- Tus tres estados de cuenta o recibos son consecutivos, del mismo país y en pesos o dólares
- Vas solo, sin familiares acompañantes
- Tienes tiempo para pedir los documentos después de agendar la cita, no antes
Conclusión
Tres cosas para llevarte. La solvencia se acredita por ingreso ($11,731.00 MXN mensuales libres de gravámenes) o por ahorro ($117,310.00 MXN de saldo promedio mensual), ambos sobre los últimos tres meses y ambos calculados con la UMA 2026. Si tienes menos de 25 años, tus padres o tu tutor pueden acreditar por ti; si tienes beca del gobierno mexicano, no acreditas solvencia en absoluto. Y no mezcles fuentes: consulado, tarjeta ante el INM y cambio de condición son tres momentos distintos con tres cifras distintas, y confundirlos es la causa número uno de expedientes rehechos.
El paso que puedes dar hoy, antes de agendar nada: multiplica el valor diario de la UMA vigente por 100 y por 1,000, y compara esos dos números contra tu ingreso neto y contra el saldo promedio que aparece impreso en tus últimos tres estados de cuenta. Con eso sabrás en cinco minutos por cuál vía te conviene ir, o si te falta ajustar algo con tiempo suficiente.
Si tu caso incluye documentos de más de un país, una divisa distinta al peso o al dólar, familiares que te acompañan, o el cumpleaños 25 cayendo en medio del proceso, agenda una consulta para revisar el expediente antes de la cita. Corregir una prevención cuesta más tiempo que armar el expediente bien la primera vez, y en un trámite con fecha fija de inicio de curso, el tiempo es justo lo que no sobra.
Preguntas Frecuentes
P1¿Cuánto dinero necesito para la visa de estudiante en México en 2026?
$11,731.00 MXN mensuales libres de gravámenes si acreditas por ingreso, o $117,310.00 MXN de saldo promedio mensual si acreditas por ahorro. En ambos casos el periodo son los últimos tres meses, y las cifras salen de multiplicar la UMA 2026 ($117.31 diarios) por 100 y por 1,000.
P2¿Puede mi hermano o mi tío acreditar la solvencia económica por mí?
No por esta vía. Solo pueden acreditar tus padres o quien ejerza la patria potestad o la tutela, y únicamente si no eres mayor de 25 años. Si nadie con ese vínculo puede hacerlo, tus opciones son tu propio ingreso, tu propio ahorro o una carta de beca.
P3¿El INM revisa el saldo del día que imprimo el estado de cuenta?
No, revisa el saldo promedio mensual del periodo. Puedes tener el monto completo el día de la cita y aun así no acreditar si el promedio de los últimos tres meses quedó por debajo del umbral. Si vas a mover dinero, hazlo con tres meses de anticipación.
P4¿Con beca tengo que comprobar solvencia económica de todos modos?
Si la beca es del gobierno mexicano, no: estás exento del requisito por completo. Si es una beca de la propia universidad, sí acreditas, pero la carta de la institución con monto y vigencia funciona como comprobante válido.
P5¿Por qué el monto del consulado no coincide con el que pide el INM?
Porque son trámites distintos, en momentos distintos y en monedas distintas. El consulado tramita la visa desde el extranjero con sus propios montos en dólares; el INM tramita la tarjeta y los cambios de condición dentro de México en pesos indexados a la UMA.
Aviso legal: La información de este artículo es orientativa y se basa en la Ley de Migración, su Reglamento y las prácticas vigentes del INM al momento de su publicación. Cada caso migratorio tiene particularidades que pueden cambiar el resultado. Esta guía no sustituye la asesoría legal personalizada de un abogado migratorio. Si tu situación es delicada o urgente, agenda una consulta para evaluar tu caso específico.